Comprar a pie de campo. ¿Sabes lo que compras?






Todos hemos visto alguna vez esos puestos de frutas o verduras improvisados junto a la carretera, a pie de campo o en cualquier cochera particular de algún pueblo. Son tan rústicos y sencillos que nos parece que ese día el agricultor nos está ofreciendo una especie de oportunidad única de comprar la mejor y más fresca fruta que podamos jamás comer en ningún sitio. Tentador ¿verdad? Para mucha gente lo es, y detiene allí su vehículo dispuesto a comprar cajas enteras de fruta que no había planeado comprar, haciendo sitio en el maletero y pensando con quien va a compartirlo pues es difícil que siendo cuatro en casa puedan comerse tres barquillas de cerezas…

Pero cuando hacemos esto ¿Sabemos lo que compramos? Pues compramos sencillamente fruta. La misma que comprarías hoy en tu frutería de confianza, esa de tu barrio, pues hoy en día pasan apenas 24 horas desde la recolección hasta la distribución en cada punto de venta. Por tanto, ni es más fresca ni más reciente. De hecho, no tenemos ni idea de cuando la recolectaron ni donde ha estado guardada desde entonces. Teniendo en cuenta que en las cocheras no suele haber cámaras frigoríficas hasta el gato de la familia se ha podido pasear por encima de esa fruta. Controles sanitarios de los puestos o los “establecimientos” ninguno, por supuesto, y ya no hablemos de las horas que han podido estar al sol esas cajas de fruta que ni han sido trasladadas en camiones frigoríficos ni nada de nada…

Descartada entonces la frescura, calidad e higiene del producto podemos pensar que, al menos el precio será mucho mejor, teniendo en cuenta que no hay intermediarios. Pues tampoco nada nos garantiza esto… Nosotros mismo hemos podido ver puestos de cerezas en una carretera ¡al doble del  precio al que lo estábamos vendiendo nosotros esa misma semana! Increíble… O no tanto… pues este estilo de venta de fruta cuenta con la baza de que no vienes de comprar leche del super en ese momento donde también había cerezas, teniendo el precio más o menos fresco en la memoria. Además, las cantidades suelen ser altas (cajas, barquillas, mallas…) y ahí los precios se nos lían un poco…

Y por último, deberíamos plantearnos ¿es un negocio legal? Pues obviamente no lo es. Ni tienen controles sanitarios, ni crean empleo, ni pagan impuestos, ni siquiera recaudan el IVA reducido de la alimentación dentro de ese alto precio de venta al público.

Por todas estas razones, nosotros recomendamos la compra de fruta en puntos de venta legales, donde te informarán de su procedencia, fecha de recolección, etc. Donde te venderán un kilo o diez, lo que necesites, donde se garantizan las óptimas medidas de higiene y transporte y donde cada día se trabaja duramente para ofrecer la atención que el cliente merece haciendo frente a los retos que se presenten, tales como la competencia desleal de este tipo de venta.

Imagen: lavozdegalicia.es

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