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La climatología adversa y sus consecuencias en los cultivos



Si se cumplen los pronósticos, en los próximos 6 días las temperaturas van a bajar ostensiblemente. Es lo que los metereólogos llaman “ola de frío” y se va a sentir en toda la península ibérica.

Los que nos dedicamos al sector agrónomo, tanto en la producción, la distribución o la venta, sabemos que esto va a repercutir en nuestro trabajo directamente, pues la incidencia de las bajas temperaturas en los cultivos es importantísima.

En la judía verde por ejemplo, la temperatura mínima letal se da partir de 0 grados, por lo que en ciclos de bajas temperaturas las plantaciones de judía verde se hielan completamente, con las pérdidas que ello supone.

La alcachofa sin embargo, es muy resistente al frío y no se dan pérdidas de producción por las heladas, no obstante, en temperaturas por debajo de 0 grados las hojas externas tienden a ampollarse, lo que le dará una apariencia blanquecina primero y marrón parduzco después, provocando un daño estético que, pese a que no afecta a su calidad culinaria, sí  influye claramente en los índices de venta.

La acelga es otra verdura que se ve perjudicada por estas bajas temperaturas, pues aunque para perecer la temperatura debe bajar de -5 grados, a partir de 5 grados la planta deja de crecer.

Estos son sólo algunos ejemplos de productos comunes cuya productividad se verá mermada por las bajas temperaturas y esto, como es natural, también afectará muy negativamente a los precios, que se elevarán en las próximas semanas notoriamente.

Es por tanto toda la cadena de producción y consumo la que se ve afectada de una u otra manera en estas etapas de frío severo: los productores ven reducidas su producción y sus ganancias, los distribuidores no tienen producto suficiente para abastecer a todos sus clientes y nosotros los vendedores, debemos endurecer las negociaciones con el distribuidor a fin de lograr el precio más ajustado posible, pero sabiendo que en los próximos días escucharemos muchas veces desde nuestro mostrador “¡Uy! Qué cara está la borraja!

El Valor de las Crucíferas




En Frutería Luis Alberto dedicamos la semana a una familia de verduras con unas interensantísimas propiedades: las crucíferas.

A este grupo de alimentos pertenecen todos los tipos de col y estos días tendremos a vuestra disposición Romanescu, Col Lombarda, Col de Hoja, Coliflor, Coles de Bruselas y Brócoli, todas ellas de la mejor calidad.

La crucíferas son ricas en fibra, antioxidantes, betacarotenos, provitamina A y vitaminas K y C. Todos estos componentes le otorgan diferentes beneficios como el mantenimiento de nuestras defensas, la regeneración celular, la protección del sistema cardiovascular, el tránsito intestinal y, la más destacada, la prevención de formación de células cancerígenas, sobre todo en el sistema digestivo.

Con respecto a este particular, estas verduras contienen sustancias anticancerígenas muy valiosas para la prevención de esta enfermedad y también para la recuperación de la misma. Los estudios han sido determinantes y para beneficiarse de estos efectos en nuestra salud aconsejan el consumo de las crucíferas tres veces a la semana, crudas o al vapor.

Aprovechad nuestra semana especial sobre las crucíferas para preparar alguna de estas verduras tan recomendables, tal vez en una sorprendente ensalada con col lombarda, una suave tortilla de coliflor, una cena de brócoli con jamón, un arroz con romanescu… ¡hay miles de posibilidades! 

La apariencia de los vegetales y sus propiedades




Es curioso como la naturaleza nos da pistas de cómo alimentarnos según nuestras necesidades, concretamente con los vegetales, pues con su apariencia, color o sabor,  nos dan información sobre sus propiedades y beneficios para nuestra salud.

Por ejemplo, las nueces una vez peladas con sus relieves y sus dos lados parecen un cerebro con sus dos hemisferios ¿verdad?, pues resulta que son ricos en fósforo y por tanto, son muy beneficiosos para nuestra llamada materia gris. Algo similar pasa con las alubias o las habas, cuya forma recuerda a los riñones y su composición resulta diurética y depurativa.

Los sabores también pueden ser una buena pista. Los vegetales de ligero sabor amargo como la alcachofa o la berenjena son buenos para el hígado y el sistema urinario.

Pero ante todo, a través del color de las frutas y verduras podremos recordar fácilmente los órganos de nuestro cuerpo a los que benefician sus nutrientes. Por ejemplo:

Todas las frutas y verduras de color rojo como las fresas, cerezas, tomates, etc. son ricas en licopeno y carotenos, los cuales tonifican el corazón y favorecen la circulación, y los alimentos de color naranja son buenos para la piel, puesto que son ricos en vitamina C involucrada en la formación de colágeno que aporta elasticidad y mejora el estado general de la piel. También encontraremos vegetales muy comunes de este color como las zanahorias, la calabaza o las naranjas.

Algunas semillas y legumbres oscuras como el café, el cacao o las lentejas son apropiadas para aliviar el estreñimiento ocasional, y aquellos vegetales de color blanco como el ajo, la cebolla o el champiñón son antibióticos naturales que favorecen nuestro sistema inmunológico.

Teniendo en cuenta todo esto, es acertado deducir que una buena dieta es aquella que incorpora vegetales de todos los colores posibles, siendo esta una manera muy sencilla de aseguramos una alimentación completa, sana y equilibrada.

Imagen: vivirsalud.imujer.com

Comer frutas y verduras alarga la vida




La revista American Journal of Epidemiology ha publicado un estudio europeo en el que se examina la relación del consumo de frutas y verduras con el riesgo de mortalidad siendo los resultados concluyentes: El consumo de frutas y verduras reduce claramente el riesgo de mortalidad, sobre todo por enfermedades cardiovasculares.

Investigadores de 10 países europeos, incluido España, han dirigido este análisis en el marco del Estudio Prospectivo Europeo sobre Nutrición y Cáncer (EPIC) para el cual se han recopilado datos de casi medio millón de individuos, demostrando que el consumo combinado de frutas y verduras de más de 569 gramos al día reduce el riesgo de mortalidad en un 10% y retrasa el fallecimiento en 1,12 años con respecto a un consumo inferior a 249 gramos diarios y, si toda la población que suele comer pocas frutas y verduras  aumentara su consumo entre 100 a 200 gramos al día -alcanzándose así las recomendaciones de 400 a 500 gramos al día- la mortalidad se reduciría en un 2,9%.

Por otro lado, la disminución del riesgo cardiovascular aumentaba notablemente en personas consumidoras de alcohol y/o tabaco o con obesidad, consideradas personas en riesgo cardiovascular. Dichos resultados se deben probablemente a la compensación del estrés oxidativo acumulado con los antioxidantes de las frutas y verduras.

Los beneficios de estos hábitos alimenticios están claramente demostrados en el aumento de consumo de todos los productos vegetales (frutas, verduras y hortalizas) sin embargo es importante destacar, que el aumento del consumo solamente de frutas no reduciría significativamente el riesgo, si bien sí lo haría el aumento de verduras y hortalizas, sobre todo si se toman crudas, reduciendo el riesgo hasta un 16%.

A la luz de los datos de este amplio estudio, se demuestra una vez más, los valiosos beneficios que los productos vegetales frescos aportan a nuestra salud y bienestar, por lo que estos alimentos deben ser ingredientes fundamentales en nuestra dieta diaria.

Fuentes consultadas: muyinteresante.es