La amplia y variada
gastronomía mediterránea posee variantes de productos y recetas que, siendo
originariamente de zonas concretas, con el tiempo se extienden y se incorporan
a la tradición de cualquier lugar. Es el caso del calçot o calsot en su nombre
castellanizado.
El calçot es una variedad de
cebolla que debe su nombre a la forma en que se planta, ya que se amontona
tierra sobre los brotes (calçar o calzar tierra sobre la planta), creando el tallo blanco característico de este tipo de cebolla.
Para preparar la tradicional calçotada
es necesario hacer una hoguera y cocinarlas sobre la llama, no obstante,
podemos preparar una calçotada casera en
el horno, pelando y colocando los calçots en una bandeja (pudiendo
amontonar dos pilas) y horneándolos a fuego máximo hasta que estén tiernos (30
o 40 minutos).
Para completar nuestra
calçotada, sólo nos falta la salsa romesco en las que untaremos los calçots.
Aquí tenéis la receta:
Ingredientes (para 4
personas)
5 tomates de rama
1 cabeza + 1 diente de ajo
100 gramos de almendras
tostadas y peladas
30 gr de avellanas tostadas y
peladas
1 rebanada de pan seco
1 ñora o 1 pimiento rojo seco
Vinagre, aceite y sal
Preparación
Poner la rebanada de pan a
remojo en vinagre. Asar los tomates y la cabeza de ajo. Picar los frutos secos.
Unir todos los ingredientes con sal al gusto y una chorradita de aceite. Batirlo
todo y añadir aceite progresivamente hasta que la salsa esté bien
ligada.
Finalmente, añadir un diente
de ajo picado.
Los mejores calçots y los mejores ingredientes para la salsa podrás encontrarlos en Frutería Luis Alberto. Además, para los
que preferís la salsa ya preparada tenemos a vuestra disposición una magnífica salsa romesco de la marca Ferrer.
¡Y a disfrutar de una
deliciosa calçotada!
Imagen de seleqto.com
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